Sabor a fin

Quiero aclarar antes de empezar, que esto va dirigido a los que ya estamos en el rellano de los sesenta.
Y decía Almodovar este fin de Semana Santa, «yo no sé qué hacer con el día que tengo por delante»
Y yo me decía, que sí un gran creador como él no sabía qué hacer con su día,
entonces, pobre de mi, qué puedo yo esperar.


Casi enseguida me identifiqué con él, también a mi me empiezan a perturbar las horas vacías del día.
Cuando entro en ese bucle intento concentrarme y hacer algo concreto.

Se hace urgente inventarnos algo qué hacer: coger un nuevo libro,

buscar una serie, consultar la cartelera de cine, salir a dar un paseo,
en fin, llenar las horas con algo que aparte nuestra mente de ese vacío existencial
que nos ahoga.

Él mismo Almodovar dice que «de joven pensaba que nunca se aburriría.
Ahora me aburro y es una especie de derrota».

Me parece que este tema da para mucho, tiene millones de lecturas y distintos puntos de vista.
Quería, a ser posible, poner en palabras el peso que se siente ante un día vacío por delante; espantando la tentación de meternos en la cama precipitando la noche.

Todo esto que muchos jóvenes no entenderán, no le ocurre a quienes están laboralmente activos, plenos en familia, gozando de una rica vida social,
y lo más importante, todavía no han sufrido pérdidas importantes en sus vidas.

Visto ésto con el dramatismo que me caracteriza, creo que lo que se esconde tras este inofensivo síntoma del día vacío,
es nuestra propia muerte y desaparición.

Para aquellos que como yo, estamos en el rellano de los sesenta, este temor existencial ya ha despertado al lobo que llevamos dentro,
del que siempre supimos que un día acabaría llegando.

Me parece que nunca antes y hasta este momento,
entendimos las horas de silencio y soledad de nuestros viejos.

Porque nosotros, jóvenes inmortales eramos incapaces,
ya no de comprender, sino de sentir en nuestra piel esa soledad con sabor a fin.

2 comentarios sobre “Sabor a fin

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  1. Roxane, mil gracias por tu escrito. Me encantó y me dejó muy pensativa. Yo estoy en los 47… pero me pongo con facilidad en la situación que comentas y me acongoja… Siempre nos quedan estos escritos y leernos. A mi me apasiona. Un abrazo

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