Rendido corazón

Cuando supo que Dios y poesia eran una misma cosa, fue lo mismo que hallar a Dios en su camino y ya nunca más la muerte le preocuparía.

Liberaba toda esa ráfaga de inspiración que le bullía por dentro y desde entonces, no había dejado ni un solo día de escribir.

Una noche descansando del cansancio de un largo día de escritura, y sintiéndose cálidamente arropada entre suaves nubes de algodón, vino el dulce sueño a cerrar sus ojos hasta adormecerla profundamente.

Sumida como estaba entre la finitud y lo eterno, su respiración se fue haciendo cada vez más pausada, cada vez más breve y cada vez más lenta. Se hizo tan pausada, tan breve y tan lenta que ni siquiera se dio cuenta de que se moría.

Al disiparse la noche y llegar la mañana, ella no despertó. La luz de ese nuevo día, ella ya no vió.

Su rendido corazón ya se hallaba latiendo en lo más alto del celeste universo, en el edén de los poetas, el último lar de las almas intérpretes de los dioses.

Publicado por Roxane

Escribe sensibles micro relatos inspirados en sentimientos y reflexiones de las vivencias que más la marcaron a lo largo de su viajada vida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: