La vacuna

¿Cómo es que nunca supo lo afortunada que era?  Una y otra vez, se hizo la pregunta,  una y otra vez se respondió lo mismo, no, no lo sabía.

Si desde un principio lo hubiese sabido, imagina lo distinta que habría sido su vida. Su mirada sobre las cosas habría sido otra, habría disfrutado más de la vida, sin darle tanta importancia a lo que no la tenía.

Un martirio inútil por preocupaciones absurdas. Ni que decir de los episodios depresivos que se habría ahorrado. Y todo esto, porque nunca le había dado el verdadero valor, a todo lo conseguido a lo largo de su existencia.  

Ahora la respuesta le parecía tan simple: le hubiese bastado con creérselo. A partir del momento que una simple idea pasa a ser una creencia firme y férrea, se convierte en un arma indestructible.

Se podría decir, que una sólida creencia tiene los mismos efectos que una vacuna – preserva de los aguijones futuros que  asestará la vida. 

Publicado por Roxane

Escribe sensibles micro relatos inspirados en sentimientos y reflexiones de las vivencias que más la marcaron a lo largo de su viajada vida.

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